jueves, 29 de enero de 2015

DIBUJOS QUE TRAZAN INTELIGENCIAS

Etapas del dibujo infantil según diversos autores:

James Sully, 1895
1-     Garabato considerado como un juego
2-     Dibujos rudimentarios de la figura humana con cara redonda
3-     Estadio evolucionado y adquisición de alguna técnica, sobre todo en la representación humana y animal

Georges Rouma, 1913
Estadio preliminar
1-     Adaptación de la mano al instrumento
2-     El niño le da nombre determinado a trazos incoherentes
3-     El niño enuncia mediante un signo gráfico lo que se propone representar
4-     El niño capta una relación visual entre trazos y objetos
 Evolución de la representación de la figura humana
1-     Vuelta al estudio preliminar
2-     El renacuajo o célula como figura humana
3-     Transición de monigote al monigote frontal
4-     Representación completa del ser humano visto frontalmente
5-     Estadio del perfil de transición
6-     Perfil

Burt, 1921
1-     garabatos: entre 2 y 3 años
2-     estadio lineal, cuatro años
3-     simbolismo descriptivo, 5 y 6 años
4-     realismo,
5-     realismo visual
6-     fase de represión
7-     fase  artística

Luquet, 1927
1-     realismo fortuito
2-     realismo fallido
3-     realismo intelectual
4-     realismo visual

Prantil, 1937
1-     garabatos carentes de sentido
2-     garabatos con nombres arbitrarios
3-     garabatos interpretados que recuerdan a alguna cosa semejante
4-     período de expresión figurativa, consciente e intencional
5-     esquematismo

Lowenfeld, 1957
1-     período de garabatos (de dos a cuatro años), desordenado, longitudinal o controlado, circular y adjudicación de nombre a los garabatos.
2-     Etapa pre-esquemática (de cuatro a siete años)
3-     Etapa de esquematización (de siete a nueve años)
4-     Comienzo del realismo (de nueve a 11 años)
5-     Etapa pseudo-realista (de 11 a 13 años)
6-     El arte del adolescente

Osterrieth, 1976
1-     Garabatos- (entre 2 y 3 años) sin intención figurativa, y con aparición de elementos representativos expresados por el lenguaje.
2-     Esquematismo (de tres a nueve años). Elaboración de un vocabulario gráfico (tres años), combinación de esquemas y escenas elementales (cuatro años), combinación de esquemas en escenas complejas (cinco a seis años) y desdoblamiento del esquema hacia una representación más realista (de siete a nueve años)
3-     Realismo convencional (de nueve a 13 años)
4-     Diferenciación individual (a partir de los 13 años)


Antonio machón, 1992.
1-     Representaciones  gráfico-motrices: pre-garabatos, garabatos, garabatos incontrolados, coordinados. (de uno a tres años)
2-     período de la forma: etapa de unidades (símbolos gráficos) y etapa de operaciones combinadas (ideogramas). (de tres a cuatro años)
3-     Período de esquematización: etapa pre-esquemática y esquemática (de cuatro a siete años)
4-     Período de realismo subjetivo (comienzo de la narración gráfica). De 8 a 10 años.


Distintas orientaciones para estudiar el dibujo infantil



Antropológica
Estudia el dibujo en relación a las pinturas de los pueblos primitivos y de los primates
Genético-evolutiva
Considera que el dibujo evoluciona con la edad de forma predecible y conforme aldesarrollo psicológico e intelectual
Neuromotora
Centra el estudio en el desarrollo de los miembros superiores del niño en relación a los grafismos, involucrando igualmente al dibujo y a la escritura
Psicométrica
Utiliza pruebas y tests de dibujo, diagnosticando la madurez intelectual y cognitiva del niño
Proyectiva
El dibujo se considera como una proyección inconsciente del sujeto, con ello se trata de diagnosticar trastornos en la personalidad profunda del niño
Psicopatológica
A través del dibujo analiza las anomalíaspsíquicas como el retraso mental, trastornos de lenguaje, esquizofrenia, autismo, etc.
Pedagógica
Estudia el dibujo del niño con el fin de adecuarlo a la metodología educativacorrespondiente a su edad
Sociológica
Considera el dibujo como un lenguaje y su relación con otros lenguajes reglados.
Artística
Las creaciones plásticas de los niños son manifestaciones anímicas de su naturaleza, considerando todas estas actividades como una forma de arte infantil.
Perceptivo- formal
Estudia el desarrollo y la génesis de la forma en el dibujo de los niños, considerando la percepción visual como fundamental para su estudio

Etapas del dibujo infantil:

Como afirma Lowenfeld existen las siguientes etapas en el desarrollo del dibujo infantil:

El garabato (de 2 a 4 años).
- Garabato sin control. El dibujo no sigue una coordinación oculo-manual, el niño traza líneas moviendo todo el brazo hacia adelante y hacia atrás y en círculos. Produce trazos impulsivos que a menudo sobrepasan los bordes del papel. El niño puede estar mirando hacia otro lado mientras garabatea. Sólo le interesa el placer del movimiento, que será siempre lo más amplio posible.
- El Garabato controlado el niño toma conciencia de la posibi­li­dad de controlar el grafismo que está realizando. Es capaz de realizar círculos cerrados.
- El Garabato con nombre es cuando el trazo adquiere valor de signo y de símbolo. El niño dibuja con una intención; aunque el garabato no sufra en sí demasiadas modifica­ciones, el niño espontáneamente le pondrá un nombre. El mismo trazo o signo puede servirle para representar distintas cosas. Pasa del pensamiento meramente kinestésico al pensamiento imaginativo. Sin embargo, muchas veces un trazo que, al comenzar el dibujo significaba una cosa, puede cambiar de denominación antes de terminarlo. Padres y maestros no deben forzar al niño a que dé nombre a sus garabatos, ni darles su propia versión adulta sobre el tema. Solamente se deberá mostrar entusiasmo y dar confianza por este nuevo modo de pensar.

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Etapa Preesquemática (de 4 a 7 años).

El niño comienza los primeros intentos conscientes para crear símbolos que tengan un significado. Se perciben cambios constantes de formas simbólicas, ya que cada individuo tiene su particular forma de expresar los elementos cotidianos como la figura humana, animales o construcciones. Los trazos son ahora controlados y se refieren a objetos visuales. Es ahora cuando aparecen las primeras representaciones de objetos y figuras reconocibles para un adulto. Generalmente, la primera figura lograda es la humana. Esta se constituye por yuxtaposición, inclusión y combinación de trazos ya dominados con anterioridad. Se le suele denominar "monigote", "cabezudo", "cabeza-pies" o "renacuajo". Está comproba­do que el niño no trata de copiar el objeto visual que pueda tener delante. Un dibujo es siempre, una abstracción o esquema que resulta de una amplia gama de estímulos complejos. En esta construcción del esquema, también juega un papel de considerable importancia la imitación de los modelos que lo rodean, como pueden ser los cómics, los personajes televisivos, las películas de animación o la influencia de las críticas del adulto. Progresivamente, a través de numerosas repeticiones expresivas y vivencias de expe­riencias emotivas, los dibujos se irán completando con detalles. Al mismo tiempo se organiza­rán de manera más rígida y convencional. Hacia los 6 años, dejará de variar y modificar los símbolos representativos, para establecer un cierto esquema de cada cosa, que repetirá continuamente.En cuanto a la elección del color, Lowenfeld dice que los niños de esta etapa están menos interesa­dos en el cromatismo, que en la forma. Hay poca relación entre los objetos que pinta y su color real. La relación es más sentimental que de otro estilo. Probablemente elija su color favorito para representar a su madre, y un color amarillo para pintar un cuento gracioso, o marrón para una tema triste. Muchas veces la elección es sólo por asuntos mecánicos, emplean simplemente el color que tienen más cerca, o el más espeso, o el que tiene el pincel más limpio. La función del adulto es dar todas las posibilidades para que la criatura experimente, debe permitir que el niño descubra por sí mismo. Entre niños de esta edad, el espacio es entendido como todo lo que rodea a la figura principal. Los objetos secundarios represen­tados, "flotan" alrededor de esa figura central.

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Etapa esquemática (de 7 a 9 años).

Se desarrolla un concepto definido de la forma. El niño intente describir en sus dibujos partes de su ambiente. Ya existe una relación objeto-color y al tratamiento del espacio se incluye el factor tiempo. En un mismo dibujo suelen aparecer diferentes secuencias de tiempo o distintas acciones que han tenido lugar en momentos separados.
Etapa del realismo (de 9 a 12 años). A esta edad los niños comienzan a sentirse miembros de la sociedad y del ambiente en que viven. Es la etapa de la pandilla de amigos. Sus dibujos comienzan a ser más detallados y comienzan a entrar en la búsqueda de la proporcionalidad, la perspectiva y el movimiento, flexibilizando las figuras. Pero todavía los dibujos son más simbólicos que representativos de la realidad.

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1- Evolución del dibujo infantil
a) El Garabato
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El primer garabato (no siempre efectuado sobre papel), supone la primera expresión gráfica de lo que más adelante serán trazos que irán tomando progresivamente forma y contenido. Son los precursores de algo más importante que vendrá después: el dibujo y la escritura.

Estos primeros "dibujos" suelen efectuarse a partir del año y medio. Evidentemente sin intención ni capacidad para representar formas, figuras u objetos. Sí pueden, desde un punto de vista psicológico, permitirnos explorar algunos detalles tempranos de su afectividad y temperamento como se expone un poco más adelante.

Sus primeros contactos con el lápiz y el papel van a ser exploratorios y muy condicionados por las limitaciones obvias de su capacidad y maduración visomotora.

Igual como ocurre con en otros aspectos del aprendizaje, cada niño es un mundo y seguirá su propio proceso y ciclo. Los hay más precoces y otros más lentos en la adquisición de ciertas habilidades. Ello no tienen que ser síntoma inequívoco, al menos en estas edades, de retraso o menos capacidad futura. No obstante, siempre será positivo potenciar, motivar y acompañar al niño en cualquier proceso de aprendizaje y estar atentos a  cualquier problema que pudiera surgir.

b) Del garabato a las primeras formas
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A partir del segundo año, el niño es capaz de ir dando forma a los garabatos. Ya no se trata sólo de líneas inconexas sino que se observan agrupamientos de trazos en formas con contornos. Pueden ser los primeros intentos de representar objetos del mundo real. Evidentemente el nivel de maduración no permite todavía la definición de las formas. Suele también empezar la experimentación con diferentes colores. En esta etapa ya podemos distinguir algunos rasgos del temperamento del niño tal como se apunta más adelante.

c) Las líneas empiezan a tomar forma
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Estamos ya en la etapa de 2,5 años aproximadamente. El niño es capaz de dibujar circulos y combinarlo con líneas para crear nuevas formas. Son dibujos que ya tienen cierto parecido con objetos y figuras humanas pero sin llegar a nivel de detalle suficiente como para identificarlas plenamente.

d) El detalle aumenta
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Cercanos los tres años pueden aparecer las primeras formas que identifican objetos o personas. El dibujo puede tener ya una intención clara de comunicar situaciones, personajes y emociones. La forma se perfila y podemos reconocer en ellos el primer esbozo de la figura humana. Son humanoides sólo con piernas y cabeza. Otros objetos de interés para el niño pueden ser también objeto de plasmación en el papel (autobús, coche, casa, etc.).

El niño, generalmente, es capaz ya de dibujar una línea vertical al año y medio; la horizontal y el círculo a los dos años; la cruz a los tres; el cuadrado a los cuatro y el rombo a los siete años.

e) La figura humana se perfila
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Entre los tres y cuatro años el niño va depurando sus dibujos. La figura humana evoluciona de un simple humanoide con piernas y cabeza a una figura más completa en las que ya se han incorporado el cuerpo y los brazos. La cabeza con frecuencia aparece muy grande al igual que los ojos. En los niños más detallistas puede que también se incorpore el pelo como un elemento más.

f) Se consolida la forma
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Estamos ya en los cinco años. Las diferentes estructuras cognitivas han ido madurando y el dibujo es una más de las facetas en el que el niño ha progresado. Ahora la figura humana es perfectamente identificable y presenta la mayoría de los elementos principales: Cabeza, cuerpo y extremidades superiores e inferiores. En la cara puden observarse los ojos y la boca. La nariz y las orejas suelen tardar un poco más. La presencia del cabello es también habitual. Además aparece otros aspecto importante: la diferenciación. Cuando se pintan varias figuras humanas, el niño es capaz de pintar en cada una de ellas rasgos diferenciales (más grande, más pequeño, con pelo, sin pelo, alegre, con algún objeto en la mano, etc.). Este detalle es importante dado que es un síntoma de creatividad y de capacidad de observación del entorno.

g) El personaje en situación
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De los cinco a seis años el dibujo está consolidado. Cada niño a su forma y con su propia destreza. No obstante, el dibujo va a mantener un elemento común en todos los niños: Su capacidad de ser una plataforma comunicativa, un escaparate donde se nos va a mostrar un mosaico de sensaciones y emociones, es decir, el mundo interno del niño. No siempre serán obvias sino que deberan interpretarse cautelosamente en la clave peculiar e intransferible de cada niño.

Ahora, figuras humanas y objetos interactuan dentro del papel y el niño puede plasmarlas no tan sólo como formas individuales sino formando parte de una escenificación, de una situación concreta.
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2- Aspectos a evaluar en las primeras etapas

Desde el mismo inicio del garabato podemos anilizar diferentes aspectos, si bien, cuando el dibujo toma una especial relevancia en la evaluación es a partir de los 4 - 5 años, momento en el que está consolidado.

A continación se exponen algunos de los elementos que pueden ser susceptibles de observación y evaluación en las primeras etapas del niño.

1- El modo en que coge los lápices.

Lo hace de forma tranquila o lo agarra fuertemente. Su trazo será seguramente aún torpe pero si los agarra de forma forzada puede ser un indicador de tensión. Es aconsejable que le indiquemos tranquilamente como debe cogerlos, pero dejándole cierta libertad en sus primeros encuentros con el papel para que vaya experimentando.

2- La mirada y la actitud.¿Disfruta el niño con la actividad? ¿Solicita los lápices?

Debemos verificar si está pendiente de lo que hace fijando la mirada en el papel o simplemente se limita a hacer movimientos con el lápiz sin prestar atención. En éste último caso deberíamos intentar corregirle y que atendiera visualmente a lo que está haciendo. Si no está motivado para pintar mejor dejarlo para otro momento. No forzarlo.
Una inclinación natural hacia el dibujo es buen indicador de la capacidad de aprendizaje posterior.

3- El espacio que ocupa.Ver el espacio que ocupa en el papel puede darnos algunas pistas. 
En general ocupar todo el espacio se asocia a confianza, seguridad, ganas de explorar el entorno, etc. Cuando el espacio ocupado se reduce a alguna zona en concreto o los garabatos son pequeños se interpretaría en sentido contrario, es decir, timidez, retraimiento, introversión.

4- El trazo.

Un trazo firme, seguro y estable al hacer el garabato puede significar soltura de movimientos, ganas de explorar, de experimentar, buena predisposición al juego, a aprender, etc. Si el trazo se efectúa con exceso de presión o velocidad puede ser un indicador de impulsividad o falta de control.

5- Forma.

En general, los niños empiezan dibujando formas rectilíneas para progresivamente incorporar las formas onduladas. Una vez pasada la etapa de los primeros garabatos, cuando se empieza a adquirir un poco de destreza con el dibujo, las líneas rectas largas trazadas de esquina a esquina del papel, en especial las ascendentes, pueden ser indicadores de cierta agresividad hacia el exterior o falta de control de impulsos. Por el contrario, los trazos con predominio de las formas onduladas o redondeadas son propias de niños con mayor control sobre sí mismos y quizás de mayor complicidad afectiva con las figuras de apego.

6- Los colores preferidos

3- El dibujo a partir de los 5 años
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Como hemos visto, tras la primera etapa, el garabato se ha transformado progresivamente en un dibujo con forma, con color e intención comunicativa que refleja la madurez de los cambios madurativos, pero también, la forma particular en que el niño ve y vive su mundo. El dibujo es la representación de su universo subjetivo.

Sin embargo, es a partir de los cinco años, cuando el dibujo se convierte en una herramienta de gran utilidad en la evaluación psicológica de los niños. Acompañándolo de preguntas simples acerca de algunos de los aspectos dibujados, nos proporciona información valiosísima y el niño lo vive de forma muy natural, poco intrusiva lo que le ayuda a expresarse con libertad.
4- Rasgos psicológicos y su expresión en el dibujo

La siguiente tabla muestra un resumen de algunos rasgos psicológicos y su expresión en el papel. Esta exposición pretende ser aproximativa. No deben, en todo caso, interpretarse las asociaciones de determinadas características con evidencias ciertas de la presencia de determinadas conductas o patrones emocionales. Los datos expuestos obedecen a probabilidades estadísticas no a hechos con seguridad absoluta. Se trata sólo de pistas que pueden orientar una evaluación más objetiva y especializada en los ámbitos que se consideren relevantes.
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Rasgos Psicológicos:
Indicadores gráficos:
Agresividad, desobediencia
Presencia de dientes muy destacados. Brazos largos con manos cerradas. Garras en lugar de dedos. Formas con trazos rectos muy alargados y en sentido ascendente. Marcada asimetria de las extremidades cuando se representan personas. Dibujo de números, letras, signos u objetos repetidos siguiendo una progresión ascendente en su tamaño.
Ansiedad - Temor
Los temores infantiles se manifiestan en el dibujo mediante un grafismo reducido, indeciso, pequeño, simple en su forma. En ocasiones, el niño puede preferir dibujarse dentro de una casa, vehiculo, etc. que le proporcione cobijo frente al mundo externo y sus fantasmas. Poca expresividad en las caras. Si el temor es hacia alguna persona en concreto, la representará con brazos cortos o sin ellos. La presencia de ansiedad puede reflejarse también en el sombreado de la cara(parcial o total) siendo muy significativo entre los 5 y 12 años.
Motivación para el Aprendizaje y la Escuela
Dibujos bien proporcionados enriquecidos con algunos detalles . Las caras suelen representarse con grandes ojos, hay expresión, el cuello suele estar presente. El dibujo está bastante centrado y ocupa buena parte del papel. Brazos abiertos y piernas bien definidas. Caras sonrientes, elementos extra como pequeños animales (caracoles, mariposas...).
Egocentrismo
Cabeza grande, formas exageradas. Si se trata de un dibujo de familia o de varias personas, el niño se dibuja primero y aparece notablemente más grande que los demás. (
Comportamientos y pensamientos obsesivos
El dibujo se realiza siempre con un método muy similar, siguiendo una misma rutina un mismo tema o colores. Es un dibujo elaborado que crea mucha ansiedad al niño si se equivoca o cree que no le ha quedado bien. Necesidad de borrar con frecuencia. Trazos simples muy repetitivos pueden estar asociados a discapacidad mental. 
Inseguridad
Brazos y manos pequeñas y/o pegados al cuerpo. Piernas delgadas o inestables. Trazo irregular, inseguro, fallos con rectificaciones frecuentes. Figuras comprimidas o pequeñas. Inclinación de la figura en 15º o más.
Perseverancia
Figuras bien contorneadas. Riqueza de detalles. Los personajes aparecen con el rostro expresivo y con todos los elementos. Cabello bien definido. Si se utiliza el color se ha rellenado gran parte del dibujo. Trazo pausado poco impulsivo. Buena atención.
Déficit atencional. Impulsividad
Dibujo desorganizado. Normalmente a mayor déficit atencional menor capacidad para estructurar un dibujo global. El niño preferirá dibujar pequeños objetos inconexos de diferentes temáticas y formas. Poca definición, pobreza de detalles. Objetos irreales o muy distorsionados. Cuando coinciden déficit atencional e impulsividad el dibujo pasa a ser más una descarga tensional que una actividad placentera. El niño dibujará sólo elementos de su interés y tenderá a ocupar todo el espacio del papel con pocas formas mal dispuestas.
Lateralidad Cruzada
La lateralidad cruzada se manifestará por la presencia de figuras, letras o numeros en forma invertida (como reflejadas en espejo). El trazo del dibujo será irregular con formas distorsionadas.
Autocontrol
Simetria en el dibujo. Formas onduladas, bien proporcionadas. Si el dibujo está coloreado no se traspasan los límites del contorno.
Autoestima
Buena organización del espacio. Brazos y manos abiertos. Tamaño de la figura grande. El dibujo suele ocupar casi todo el espacio del papel con una distribución adecuada. Expresión positiva en las caras cuando aparecen varias figuras.
Problemas de relación social o con sus iguales
Brazos pegados al cuerpo, expresión neutra o triste. La figura puede mostrarse indistintamente (según como lo vive el niño) grande o pequeña. Grande cuando se vive la situación como agresión hacia uno mismo y hay que responder o plantar cara. Pequeña cuando el sentimiento es de indefensión, temor o incapacidad. 
Discapacidad Mental
El rasgo fundamental es la pobreza y poca variabilidad de los detalles. Dependiendo del nivel cognitivo el niño, éste puede efectuar el dibujo de una figura humana pero será incapaz de introducir variaciones significativas para distinguir, por ejemplo, un hombre de una mujer. Asimetria en las extremidades y/o poca integración de las partes.



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